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HidroAysen: Venjatajas y desventajas

Pero el debate no gira en torno a si la construcción de embalses afectará o no. Los mismos ejecutivos de Hidroaysén han dicho que no existe un mega-proyecto de esas características que no traiga consigo un impacto ambiental. La pregunta es otra: A pesar del impacto negativo que este proyecto tiene, ¿Es necesaria la construcción de Hidroaysén desde un punto de vista energético? Algunos datos interesantes, a continuación.

HidroAysén es un proyecto hidroeléctrico controvertido formulado en septiembre de 2006 en el extremo sur de Chile, basado en la construcción y operación de seis centrales hidroeléctricas (dos en el río Baker, una en río Del Salto, y tres en el río Pascua), ubicadas en la Región Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo. Para la administración del proyecto se conformó una sociedad anónima constituida por los dos más importantes actores de generación eléctrica en el país, ENDESA Chile y Colbún S.A., con una participación del 51% y 49% de las acciones, respectivamente.

El proyecto HidroAysén tendría una potencia instalada de 2.750 MW y una capacidad de generación de 18.430 GWh de energía al año, lo que representa prácticamente al 35% del consumo de Chile del año 2008. Al año 2020, el proyecto, plenamente desarrollado, podrá cubrir el 21% de la demanda del Sistema Interconectado Central (SIC). Requiere además de una línea de transmisión de más de 2.200 km desde Patagonia a Santiago, pasando por parques nacionales, tierras privadas, públicas y vírgenes.

Ventajas

Desventajas

Chile cuenta con limitados recursos fósiles propios. Esto lleva a que la matriz energética del país tenga una extrema dependencia de insumos externos: hoy se importa el 72% de la energía que se consume en la forma de petróleo, gas y carbón. El costo de la electricidad en Chile ha aumentado en un 50% el último año y en un 100% en los últimos 3 años. En el trienio 2007-2009 habremos gastado en generación termoeléctrica en el SIC, unos US$ 5.800 millones adicionales en combustibles, por el gasto creciente en gas, carbón y combustibles líquidos.

 

 Aun así posee tremendos recursos  geotérmicos sin explotar, así como      eólicos dada su prolongada costa donde  perfectamente podrían instalarse  centrales offshore siguiendo el ejemplo  de Dinamarca.

 

La experiencia de países como Nueva Zelanda y Noruega indicaría que el uso intensivo de un recurso hidroeléctrico  propio provee de mayor blindaje a las economías locales frente a procesos inflacionarios. De hecho, esta realidad también podría aplicar al caso chileno, ya que, una vez que esté plenamente desarrollado, el proyecto HidroAysén significará un ahorro para el país de unos US$ 495 millones al año por menores costos de combustibles, de acuerdo a las estimaciones del Académico de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica y miembro de la Asociación Internacional para la Economía Energética, Ricardo Raineri, en su trabajo “El proyecto hidroeléctrico Aysén y sus efectos en la competencia del sector generación - transmisión”.

 

 Este argumento sin embrago no toma  en cuenta el impacto ambiental ni el  aniquilamiento de la naciente industria  del turismo selectivo y de lujo y el eco-  turismo. Tampoco menciona el uso de  otras fuentes renovables en los países  citados.

 

Chile produce un 4% de los combustibles fósiles que consume en forma de petróleo, gas y carbón. Esto nos hace depender de la disponibilidad y de la alta variabilidad y volatilidad de los precios que estos insumos tienen en los mercados internacionales. En el 2007, la importación de combustibles fósiles significó un gasto adicional de 2.133 millones de dólares para el país, debido a la falta de gas natural, a la sequía y a los altos precios del petróleo. La hidroelectricidad es un recurso independiente y soberano que permite al país contar con un suministro permanente de energía limpia, a un costo adecuado y sin mayores variabilidades. Con HidroAysén la inestabilidad de las reservas de energía hidroeléctrica en el SIC disminuye de un 23% a un 9%, reduciendo considerablemente la exposición del sistema a escenarios de sequía.

 

 En ningún momento el gobierno ha  lanzado una campaña para el uso  racional de la energía. Tampoco ha  impulsado, por ejemplo a través de   subsidios, una política que eleve los     estándares de la construcción mejorando  los niveles de aislación térmica de los  hogares chilenos. En Chile solo un  mínimo porcentaje de los edificios  nuevos cuenta con tecnologías tan    sencillas como los termopaneles. De uso  común en Europa. Esto deriva en un  mayor consumo de gas y electricidad  para calefacción privada.

 

José Miguel Insulza, secretario general de la OEA: "Bueno, lo primero que yo diría es lo siguiente: no tenemos más recursos energéticos reales. Porque se habla mucho del sol y del viento y de todas esas cosas pero en realidad el desarrollo de esas cosas requiere de mucho dinero y la cantidad de molinos que usted tiene que tener para poder acumular la energía suficiente en determinados lugares es inmensa. Entonces, digámoslo francamente, el gran recurso energético que tiene este país es el hidroeléctrico".

Sebastián Piñera, Presidente de la República de Chile: "Tenemos que hacer las centrales hidroeléctricas de Aysén". "Si a mi me toca ser presidente, yo voy a favorecer que se construyan las represas en Chile porque Chile necesita energía, pero le vamos a exigir a esas empresas un cuidado por el medio ambiente, un cuidado por la naturaleza y por la forma de vida de la gente de Aysén".

 

 Una publicación de la Editorial Ocholibros  que demuestra que técnicamente el  proyecto de HidroAysén es innesario  debido a la gran cantidad de proyectos  de fuentes renovables no  convencionales y convencionales que  están en carpeta al año 2025. Sus  autores son Stephen Hall (consultor i  ndependiente de Natural Resources  Defense Council (NRDC) -Consejo para l  a Defensa de los Recursos Naturales- y  los investigadores de la Universidad de  Chile Roberto Román, Felipe Cuevas y  Pablo Sánchez.

A noviembre 2009, el EIA y sus estudios de base presentan aún fallas fundamentales que requieren una revisión exhaustiva, como por ejemplo los estudios de base sismícos, volcanismo, y de crecidas catastróficas tipo GLOF (Glacial-Lake Outburst Flood). Se han presentado suficientes antecedentes en las revisiones realizadas por los organismos públicos como para concluir que sin más años de monitoreo y análisis, el riesgo ambiental y social que se correría es demasiado alto.

Y esto no incluye las reservas en cuanto a la línea de transmisión de más de 2200 km que cruza parques nacionales, propiedad pública y privada, y tierras vírgenes, que además es probable presente alto riesgo de corte por desastres naturales (terremotos, aludes, volcanismo, tormentas y crecidas catastóficas, etc.).

Con una superficie de 5.910 hectáreas, las cinco centrales pretenden aportar una producción media anual de 18.430 GWH. Pero un proyecto de tal envergadura afectara de distintas formas a la región. Cambios ambientales en ríos, valles, bosques, tierras, la flora y fauna, problemas a la comunidad, etc., por nombrar algunos. El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) ya fue declarado admisible, y el extracto ya fue publicado. Ahora, las agrupaciones pueden examinarlo y hacer reparos en los próximos 60 días.

Todos saben que daños va a hacer, entonces, ¿para qué construir semejante proyecto? La demanda energética incrementa todos los años, y por ende, la oferta debe aumentar también. Se estima que de aquí a 10 años más, Chile no podrá cumplir con esta demanda, por lo que nuevas formas de producir energía son necesarias. Los detractores de Hidroaysén hablan de otras formas de producir energía, lo cierto es que la hidraúlica es limpia y rendidora. Por ejemplo, para producir 360 MW de energía se necesitan aproximadamente 25.000 hectáreas de energía solar, 15.000 de energía eólica y solamente 3.600 de energía hidraúlica.

Un tema no menor, son los US$ 150 millones que Hidroaysén destinaría por concepto de mitigaciones, las que incluyen mejoras en infraestructura vial entre Cochrane y Villa O’Higgins, 140 km de la Carretera Austral, mejoras comunicacionales, mejoras de infraestructura universitaria, capacitación laboral y desarrollo social, como también mejoras en aeropuertos y puerto marítimos.

Algunos dicen que la “naturaleza” no se transa, y no importa cuantos millones de dólares destinen por mitigaciones, la destrucción de bosques y valles no tiene precio. Otros creen que para el tan anhelado “desarrollo” de Chile, son necesarios algunos sacrificios. Seguramente el debate continuará, y las agrupaciones detractores mostrarán sus reparos el Estudio de Impacto Ambiental. ¿Un mal necesario? La decisión, la debe tomar Chile.

Los argumentos en contra se avalan por estudios que afirman que las represas en la Patagonia no son necesarias, y que además serían muy perjudiciales para el mercado energético chileno, puesto que quitaría los incentivos de desarrollar proyectos de energías limpias. Además los impactos que generaría la construcción de mega centrales en un ambiente poco intervenido, como es la Patagonia chilena,  es un desastre no sólo ambiental, sino que también social, ya que las comunidades que viven ahí se verían gravemente afectadas, y su vida  no volvería a ser la misma.

El libro ¿Se necesitan represas en la Patagonia? señala que con las reglas actuales del sistema eléctrico, las energías renovables podrían disminuir el poder que hoy ejerce el monopolio Endesa-Colbún, diversificar los actores que participan en la generación y las fuentes de abastecimiento.

Este libro pone de manifiesto las carencias de la política energética chilena. Después de 28 años de aplicación de un modelo que dejó todo en manos del mercado, se ha consolidado un monopolio eléctrico y se ha fracasado en entregar seguridad de suministro a precios razonables para la economía del país. Hoy Chile tiene la energía más cara de América Latina, donde los mayores costos y la sobre utilidad desmedida de las empresas eléctricas las pagamos todos los chilenos cada día.

El estudio demuestra que es posible reemplazar con creces la eventual oferta del proyecto Hidroaysén, solo con el desarrollo de energías renovables no convencionales y con el uso eficiente de la energía. La incorporación de los diferentes territorios del país que disponen de valiosos recursos energéticos renovables permitiría una democratización de la matriz eléctrica y menores costos de transmisión.

Fuentes:

Hidroaysén, Patagonia Sin Represas, CONAMA. La Nación. Expedientes del proyecto en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Springerlink. ¿Se necesitan represas en la Patagonia?

Por Carolina Urrutia, Biólogo Marino, Magíster en Ciencias, Mención en Radicales Libres en Biomedicina.

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Cecilia Orellana Vidal
dijo :
21/05/2011 a las 17:40

Me parece un Blog muy apropiado para los tensos momentos que se estan viviendo en la sociedad.

Mi opiniòn con respecto al tema es totalmente opositoria a la construcciòn de Hidroaysen, no se puede cometer el error que cometieron los paises desarrollados de intervenir de manera tan brutal nuestra naturaleza.

Debemos tener en cuenta que la naturaleza o el medio ambiente, es vital para el desarrollo de la humanidad.

Atentamente

Cecilia Orellana Vidal 

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